¿Sabíais que la Luna ha poseído ya dos propietarios?
La historia de los primeros propietarios de la Luna ha dado lugar a algunas de las curiosidades más llamativas del siglo XX. Desde la inscripción realizada por Jenaro Gajardo Vera en Chile hasta la posterior reclamación de Dennis Hope... ¿Habíais escuchado alguna vez sus historias?
Jenaro Gajardo Vera y la inscripción de la Luna como propiedad en Chile

En 1954, en la ciudad de Talca, Chile, el abogado Jenaro Gajardo Vera protagonizó una de las historias más curiosas del siglo XX: la inscripción de la Luna como propiedad a su nombre en una notaría local.
La historia comienza cuando Jenaro se encuentra con un requisito particular para los miembros de un club social al que deseaba entrar: a fin de ingresar, debían acreditar la propiedad de un bien. Sin poseer propiedades registradas a su nombre, al ver la luna, aquella idea llegó a su mente.
Amparándose en una forma legal de la época que permitía regularizar bienes sin título claro, acudió a un notario y presentó un documento en el que declaraba ser dueño del satélite natural de la Tierra.
La solicitud siguió el procedimiento administrativo natural del sistema registral chileno de entonces, con publicaciones en el Diario Oficial y trámites formales para su concreción.
Se dice que, en su testamento, Jenaro legó la propiedad de la Luna al Pueblo de Chile. Con ello podemos deducir que el trámite fue efectivamente concretado y, tras tanto esfuerzo y una propiedad tan significativa, nos resta esperar que, al menos, haya sido aceptado en el club que le llevó a tomar tal medida, pues aunque muchos pongan en duda la legitimidad de su accionar, lo que nadie puede poner en duda es su deseo por ingresar a él...
Dennis Hope y su reclamación de la Luna gracias a un vacío legal

En 1980, Dennis Hope protagonizó otra de las historias más curiosas del siglo XX al reclamar cuerpos del sistema solar.
El proyecto surgió, según su propio relato, en un periodo de inestabilidad personal y dificultades económicas.
Un día, simplemente alzó la vista a la Luna y pensó que sería un buen lugar para construir, allí podrían albergarse muchas propiedades... Entonces, supo que quizá nadie había pensado en ello antes y decidió convertir ese pensamiento en un negocio rentable...
Su curiosidad le llevó a investigar la cuestión y, durante ese proceso, terminó encontrándose con un documento que marcaría el rumbo de su proyecto: el Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 impulsado por Naciones Unidas, que establece en su artículo II que el espacio exterior, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, no puede ser objeto de apropiación por parte de los Estados.
Hope interpretó la existencia de un vacío legal, ya que el tratado establece que la restricción se aplicaba a los Estados, no a individuos, por lo que podía atribuirse derechos sobre superficies fuera de la Tierra. En una entrevista afirmó: “Eran tierras sin dueño”.
Envió cartas formales a las Naciones Unidas, al gobierno de Estados Unidos, a la entonces Unión Soviética y a otros organismos internacionales. En ellas comunicaba su intención de reclamar la Luna y otros cuerpos del sistema solar, y pedía orientación sobre los límites legales de esa idea.
Según sus propias declaraciones, no recibió respuesta formal a esas comunicaciones.
Basándose en esa ausencia de contestación, interpretó el silencio institucional como una “aceptación tácita”, es decir, como una falta de oposición a su planteamiento. A partir de esa interpretación, afirmó poder disponer de superficies fuera de la Tierra y comenzó a desarrollar con el tiempo un sistema de comercialización, a pequeña escala, vendiendo parcelas en su zona.
Durante el surgimiento del internet público, su idea derivó en la creación de un modelo comercial bajo el nombre de Lunar Embassy, donde vendía parcelas de aproximadamente un acre, asignadas mediante coordenadas en mapas, junto con la emisión de certificados de propiedad.
Cada terreno se ubicaba en mapas divididos en cuadrículas, utilizando referencias de coordenadas para señalar posiciones concretas, de forma que se pudiera identificar una ubicación específica como si se tratara de una representación cartográfica terrestre.
Con el tiempo, amplió la venta de terrenos a otros cuerpos celestes como Marte, Venus y Mercurio.
En distintas entrevistas, Hope afirmó haber contado con clientes de diversos ámbitos, desde personas anónimas hasta actores y celebridades de Hollywood como Tom Hanks, Tom Cruise, John Travolta, Clint Eastwood, George Lucas y Mick Jagger.
También algunos expresidentes de EE.UU., entre ellos Jimmy Carter, Ronald Reagan y George H. W. Bush, e incluso algunas compañías hoteleras adquirieron parcelas, entre ellas Hilton Hotels & Resorts y Marriott Hotels & Resorts.
La idea de poseer un terreno lunar o en otro sitio del sistema solar se ha convertido en un fenómeno cultural y comercial, quizá debido a la expectativa de poblar el espacio, o tal vez, simplemente para poder decir que se posee o contar la anécdota.
- X (Twitter)
-
Enlace