Las Lunas Superiores son los demonios más poderosos al servicio de Muzan Kibutsuji y ocupan la élite de los Doce Kizuki, una organización jerarquizada según la fuerza de cada miembro.
A diferencia de las Lunas Inferiores, las Superiores han mantenido sus rangos durante décadas, e incluso siglos, lo que refleja su enorme poder y la dificultad extrema de derrotarlas.
Cada una posee habilidades únicas, historias marcadas por el sufrimiento humano, y estilos de combate que ponen al límite incluso a los cazadores más experimentados del Cuerpo de Exterminio.
Sus rangos, del seis al uno, van de los más débiles a los más fuerte. A continuación, os invitamos a conocer a las tres Lunas Superiores de menor poder.
Gyutaro y Daki: Luna Superior 6

La Luna Superior 6 está compuesta por dos demonios que comparten rango: Gyutaro y Daki, hermanos unidos tanto en vida humana como en su existencia demoníaca. Su historia es una de las más trágicas dentro de las Lunas Superiores.
En su vida humana, crecieron en condiciones de extrema pobreza y marginación social.
Gyutaro asumió desde joven el rol de protector de su hermana Daki, lo que marcó profundamente su personalidad.
Tras una serie de eventos violentos y traumáticos, ambos fueron transformados en demonios por Muzan Kibutsuji.
Daki posee la capacidad de manipular cinturones demoníacos que utiliza como armas extensibles. Estos cinturones pueden cortar, atrapar o defender, y también le permiten atacar a distancia con gran precisión.
Gyutaro, por su parte, utiliza dos guadañas venenosas como armas principales. Su sangre contiene un veneno extremadamente letal que debilita progresivamente a sus oponentes. Además, posee una regeneración muy avanzada incluso dentro de los estándares de las Lunas Superiores.
El verdadero peligro de esta Luna no reside solo en su poder individual, sino en la sincronización absoluta entre ambos hermanos. Mientras uno ataca, el otro cubre defensas o busca aperturas, lo que los convierte en un sistema de combate coordinado extremadamente difícil de romper.
Su debilidad principal es precisamente emocional: la conexión entre ambos es tan fuerte que cualquier desequilibrio en su relación afecta directamente su rendimiento en combate.
Gyokko: Luna Superior 5

Gyokko es un demonio con una visión completamente distorsionada del arte y la belleza.
Antes de convertirse en demonio, ya mostraba tendencias obsesivas con la creación artística, aunque de forma macabra. Su nueva naturaleza llevó esa obsesión hasta convertirla en una forma de sadismo estético.
Su cuerpo es anormal incluso entre los demonios, con una forma flexible que le permite desplazarse dentro de vasijas y recipientes, de los cuales puede emerger en combate. Esta habilidad lo convierte en un enemigo difícil de localizar y predecir.
La técnica principal de Gyokko es la manipulación de jarrones demoníacos, desde los cuales invoca criaturas deformadas o ataques acuáticos de gran potencia. Puede generar peces demoníacos que atacan en masa o proyectiles de agua extremadamente cortantes.
Además, Gyokko puede modificar su propio cuerpo, adoptando formas híbridas que aumentan su capacidad ofensiva.
Su percepción del arte lo lleva a considerar la destrucción como una forma de expresión, lo que explica su comportamiento cruel y obsesivo.
Su debilidad principal radica en su narcisismo extremo. Su necesidad de validar su “arte” lo lleva a subestimar a sus oponentes, lo que abre oportunidades en combate para cazadores más estratégicos.
Hantengu: Luna Superior 4

Hantengu es uno de los demonios más complejos dentro de las Lunas Superiores debido a su naturaleza fragmentada. A simple vista, aparece como un anciano débil, lloroso y aparentemente inofensivo, pero esta apariencia es engañosa. Su verdadero poder reside en la división de su personalidad en múltiples entidades independientes.
Antes de convertirse en demonio, Hantengu era un criminal humano acusado de múltiples delitos y siempre evitaba asumir responsabilidad por sus actos, negando cualquier culpa. Esta característica se mantiene tras su transformación en demonio, donde su mente se fragmenta en distintas “emociones” que actúan como cuerpos separados.
Su habilidad principal es la manifestación física de emociones, lo que genera clones con capacidades distintas. Cada uno representa un estado emocional específico como ira, placer, miedo o resentimiento, y todos poseen habilidades de combate propias.
Entre estas manifestaciones destaca su forma de ira, que concentra gran parte de su capacidad de ataque, y su forma de resentimiento que se especializa en la defensa y es capaz de protegerlo incluso en situaciones extremas.
A medida que el combate avanza, estas divisiones pueden fusionarse o evolucionar, aumentando el peligro del conjunto.
Sus diferentes clones vistos son los siguientes:
Los Cuatro Clones Emocionales:
Su cuerpo original se divide en cuatro entidades independientes, cada una con su propia arma y habilidad basada en el folclore japonés:
- Sekido (La Ira): Es el líder del grupo. Utiliza un báculo con la capacidad de invocar y manipular rayos devastadores.
- Karaku (El Placer/Alegría): De actitud relajada. Utiliza un abanico gigante para generar ráfagas de viento tan fuertes que destrozan edificios y mandan a volar a los cazadores.
- Aizetsu (La Tristeza): Siempre deprimido y pesimista. Su arma principal es una lanza afilada de tres puntas capaz de encogerse, crecer y realizar estocadas de largo alcance.
- Urogi (La Alegría/Goce): Con rasgos humanoides y alas de ave, es el más eufórico y vuela por el campo de batalla. Su ataque principal es un potente grito sónico.
Zohakuten (Clon del Odio)
Es la forma suprema de Hantengu.
Cuando la situación se complica, Sekido absorbe a los otros tres clones (Aizetsu, Karaku y Urogi).
Tiene la apariencia de un joven demonio sádico que controla dragones de madera gigantes.
Puede usar todas las habilidades de los clones anteriores de forma potenciada, como invocar rayos y ráfagas de viento.
Urami (El Resentimiento)
Es la encarnación del profundo rencor de Hantengu.
Cuando se ve en peligro puede revelar esta quinta entidad de gran tamaño que protege celosamente al cuerpo real.
El Cuerpo Original (El Miedo)
Es el Hantengu base, con la apariencia de un anciano cobarde y paranoico.
Aunque parece inofensivo, posee una técnica de sangre vital: su cuerpo puede encogerse hasta el tamaño de un ratón y borrar por completo su presencia, lo que obliga a los Cazadores a buscarlo mientras los clones luchan por él.
La verdadera fortaleza de Hantengu no está en su fuerza individual, sino en su capacidad de multiplicarse y atacar desde diferentes frentes simultáneamente, obligando a sus enemigos a enfrentarse a múltiples amenazas a la vez.