El sōjutsu (槍術, literalmente “técnica de la lanza”) es un arte marcial tradicional japonés dedicado al uso de la lanza (yari) como herramienta de combate.
A diferencia de muchas artes marciales populares hoy en día, su origen y desarrollo están profundamente ligados a las necesidades del campo de batalla durante los tiempos feudales de Japón, y su transmisión ha perdurado a través de escuelas clásicas (koryū) que todavía mantienen vivas estas tradiciones en la actualidad.

Orígenes y evolución histórica
El uso de lanzas en Japón tiene antecedentes muy antiguos, pero solo con el auge del combate organizado durante los períodos de guerras civiles (Sengoku, siglo XV–XVI) adquirió una importancia táctica significativa.
La lanza, por su alcance, versatilidad y facilidad de producción, se convirtió en el arma preferida de muchos soldados, incluidos los ashigaru (infantería común) y algunos samuráis.
Las primeras formas de sōjutsu se desarrollaron adaptando armas traídas del continente asiático, que posteriormente fueron rediseñadas y refinadas según las necesidades del combate japonés.
Con el tiempo se generaron variantes del yari que aumentaron su funcionalidad en distintos contextos de batalla.

La lanza y su papel en el combate japonés
El yari japonés se caracteriza por una hoja recta y puntiaguda montada sobre un asta larga.
Además de estocar, podía tener variantes con ganchos o formas para atrapar armas o desarmar al adversario.
Estas mejoras reflejaron la innovación continua en sōjutsu para adaptarse a diferentes estilos de combate.
Históricamente, la lanza no solo se usaba para ataques directos: también era eficaz para mantener distancia, formar líneas defensivas y enfrentar enemigos a caballo.
Su diseño permitía un equilibrio entre fuerza y control que la convirtió en un arma muy valorada entre las unidades marciales japonesas.
Escuelas tradicionales (koryū) y transmisión
Algunas escuelas marciales históricas dedicaron un estudio profundo al sōjutsu.
Entre las más destacadas está la Hōzōin-ryū Takada-ha Sōjutsu, fundada en Nara por el monje budista Hōzōin Kakuzenbō In’ei en el siglo XVI.
Se le atribuye la creación de una lanza con cabeza en forma de cruz (kama-yari), capaz de estocar, barrer, enganchar y girar, lo que convirtió a esta escuela en una de las más influyentes del Japón feudal.
La Hōzōin-ryū se expandió y se enseñó ampliamente durante el período Edo, y aunque su práctica decayó tras la restauración Meiji, fue revitalizada en el siglo XX y hoy se enseña en dojos tanto en Japón como en varios países del mundo, preservando su linaje y técnicas originales.
Además de la Hōzōin-ryū, existen otras escuelas como el Owari Kan Ryū, que enseñan métodos específicos de manejo de la lanza y formas (kata) heredadas de siglos de transmisión marcial.

Técnica y entrenamiento
El sōjutsu se basa en el dominio del alcance y el desplazamiento, integrando posturas, manejo del arma y movimiento del cuerpo para maximizar efectividad.
Las escuelas tradicionales enseñan formas estructuradas (kata) que combinan estocadas, cambios de distancia, defensas y control del espacio entre combatientes.
El entrenamiento clásico se realizaba con lanzas de madera para practicar técnicas sin peligro, y con el desarrollo de la práctica se implementaban métodos para entrenar en equipo, mejorar la coordinación y aplicar maniobras realistas dentro del contexto marcial.
Legado y práctica moderna
Aunque el sōjutsu no es tan popular como otras artes marciales japonesas, como el kendo o el jujutsu, su influencia perdura en la cultura marcial nipona.
Algunas escuelas tradicionales continúan enseñándolo, y en eventos de kobudō —artes marciales antiguas— todavía se realizan demostraciones de técnicas que representan la manera en que los guerreros samuráis utilizaban la lanza en el pasado.
Este arte marcial ofrece, no solo una perspectiva histórica, sino una conexión viva con las prácticas marciales que ayudaron a moldear la historia militar de Japón, y proporciona a los practicantes modernos una comprensión profunda de la técnica, el movimiento y la tradición que sustentan esta disciplina.















